Tu material se convierte en un tutor personal que explica, pregunta y se adapta a cada alumno — como lo harías tú en clase, pero uno a uno. Tú te liberas del contenido grueso y dedicas el aula a dinámicas, proyectos y actividades que enganchan.
Apuntes, presentaciones o un PDF del libro. El asistente los lee, separa los temas y detecta las ideas clave que el alumno tiene que aprender.
Cada estudiante tiene una conversación propia. El asistente recuerda lo que ya sabe y le explica con ejemplos a su medida, sin saturarle.
Mientras el alumno responde, el asistente calcula su nivel en cada apartado. Solo le deja avanzar al siguiente cuando ya lo tiene claro.
Si el alumno falla, lo explica de otra forma con una analogía o un ejemplo más sencillo. Si acierta, sube la dificultad poco a poco.
Desde tu panel ves quién va bien, quién se ha atascado y en qué temas concretos están fallando más tus alumnos.
El asistente responde únicamente con lo que hay en tus materiales. No se inventa cosas ni mete información de fuera.